Ante el anuncio de que el Centro de Documentación Publicitaria consigue digitalizar, por lo tanto salvar y conservar, y están trabajando en completar la catalogación de TODOS los anuncios emitidos en las televisiones desde el 1 de enero de 1988 y hasta el 2004, tantos anuncios, millones de productos, miles de marcas… la cantidad es tan abrumadora que nos hace reflexionar sobre la importancia de este espacio

Completada la digatalización del fondo de Teleteca

El Centro de Documentación Publicitario es resultado de la testarudez de Sergio Rodríguez, un publicitario de los que no se proliferan, con una pasión por su oficio que lo convierte en un ser absurdo. Inició una aventura, que ya tiene forma y espacio, para conservar el pasado de una profesión con tanto desapego. No es un lugar fácil de visitar, pero eso lo hace mucho más imprescindible. Siguiendo sus redes sociales igual encuentras una ocasión para pasear entre sus paredes y dejar que tus ojos se humedezcan con imágenes y sonidos que emocionan, en muchos casos, no sólo al que vive de crear ilusiones para comunicar o promocionar.

La importancia del trabajo que realiza el Centro de Documentación Publicitaria está tanto en la cantidad, impresionante fondo en unidades, en miles de unidades, en cuanto a originales de anuncios publicados en prensa impresa o emitidos en cadenas de televisión, como en su falta de discriminación. Guarda en sus cajones infinidad de piezas representativas de grandes marcas, de marcas reconocidas por la gran mayoría, pero en sus millones de referencias se encuentran muchísimas de pequeñas marcas, de marcas y empresas poco fértiles en piezas de comunicación o promoción, que en el Centro de Documentación Publicitaria encuentran el lugar para descansar, para ser conservadas, indistintamente de su valor en subasta, muchas de ellas careciendo de él, pero con la importancia de ser pieza para completar el puzzle de la historia de la profesión.

Nos gustaría a todos los que nos dedicamos a esta profesión ser uno de los seres tocados por la varita del talento y que cada uno de nuestros trabajos fuesen icónicos; pero la realidad es que incluso entre los de esos seres excepcionales, hay mucho trabajo de día a día, necesario para el funcionamiento de cualquier producto o marca, pero que difícilmente un coleccionista acapararía, y, sin embargo, forman parte del archivo necesario para contar con la mayor fidelidad la historia de la publicidad y con una sensibilidad parecida al que de las grandes casas de subastas manipulan el diamante más excepcional, en el Centro de Documentación Publicitaria se busca, consigue, mima, conserva, cataloga y promociona el trabajo que tantos comunicadores llevamos realizando, muchas veces sin dar importancia a que esa cotidianeidad forma parte de una historia, la de nuestra profesión y hay que agradecer, pero sobre todo apoyar, el trabajo que desde hace años Sergio Rodriguez realiza para que el futuro no se encargue de borrarnos, de olvidar nuestro esfuerzo diario para que cada marca y sus productos cumplan un día más, para que hoy también sigan en el mercado.

En el Centro de Documentación Publicitaria se conservan piezas únicas como el León de Oro del Grand Prix de Cannes, 1989. Con una singular historia.

También, miles de piezas con la importancia de la piedra filosofal de la agencia Colomina.

Uno de los modos de ayudar en esa impagable labor es la de hacerte “Amigo de la Historia de la Publicidad”. Y, si te dedicas a la comunicación, que tu nombre no este en esta lista dice más de lo que crees de ti.

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